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Tejada 1

DE LAS ARMAS DEL SOLAR DE TEJADA Y DE ALGUNAS MANIOBRAS PELIGROSAS

Como es bien sabido, el denominado Antiguo e Ilustre Solar de Tejada es un vestigio riojano del antiguo sistema de divisas, de netas raíces germánicas. Se dice que en 1460 el Rey Don Enrique IV le otorgó un privilegio foral que incluía el uso privativo de un escudo de armas-hoy tan conocido-. Ese texto original no se conserva sino en copias, lo que ha venido a poner en duda su autenticidad. De lo que hay menos duda es que el tal privilegio fue confirmado por los Reyes Católicos en 1491, porque se conserva el documento original, que ha sido estudiado por paleógrafos expertos, que lo han considerado auténtico.

Después de 1491, han sido varios los monarcas que han confirmado tal privilegio: las últimas confirmaciones se datan en los reinados y gobiernos de Don Alfonso XII (1878), Don Alfonso XIII (1903), Don Francisco Franco (1957), y Don Juan Carlos I (1981). Notemos, porque es importante notarlo, que el privilegio está reducido ya al mero uso privativo de esas antiguas armerías, porque el Solar no es ya, como pudo serlo en otros tiempos, una institución nobiliaria oficialmente reconocida (Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de febrero de 1988), y sus miembros, por más que alguno alardee de ello, no pueden ser tenidos ni considerados por nobles por el solo hecho de pertenecer al Solar. En este mismo sentido, notemos que el Rey limitó la concesión del escudo de armas “a los Caballeros Diviseros Hijosdalgo” del Solar, por lo que solo quienes sean oficialmente nobles en el Reino de España tienen derecho al uso de ese escudo, y no cualquier otro de los miembros del Solar, ni tampoco las mujeres solariegas -en buena doctrina jurisprudencial, los privilegios se aplican siempre en su tener literal, ad pedem litterae, y no caben interpretaciones caprichosas, ni mucho menos ampliatorias-.

En resumen: el hoy denominado Antiguo e Ilustre Solar de Tejada ha utilizado secularmente de unas armerías propias y privativas, en virtud de sucesivos privilegios reales de confirmación, el último de los cuales fue otorgado al Solar por la Majestad reinante, mediante Su real orden de 4 de marzo de 1981, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 5 de octubre de 1981.

Pues bien: desde hace unos pocos años, algunos solariegos, movidos desde la sombra por un oscuro funcionario que con cierta frecuencia se hace pasar por Delegado del Solar en Madrid, vienen reclamando que las armas del Solar se modifiquen, en el sentido de simplificarlas, suprimiendo algunos elementos que, a su juicio, les parecen añadidos superfluos, injustificados o indebidos. Se refieren, sobre todo, a la corona y a la cruz santiaguista que luce el emblema oficialmente aprobado (así consta pintado en la confirmación franquista del privilegio), y que es el mismo que figura esculpido en una labra pétrea en la Casa Solar.

Naturalmente, como discusión reducida al ámbito solariego o incluso académico, este asunto heráldico podría debatirse, y de esa discusión resultarían quizá ideas interesantes (y probablemente también resultaría desenmascarado el inductor, porque al parecer el modelo de escudo que pretende imponer es… ¡uno que figura pintado en una ejecutoria antigua, hoy propiedad del mentado funcionario! ¡qué cosas!).

Pero el inconveniente es que estos solariegos y la mano que los guía pretenden que la Junta de Gobierno del Solar acuerde y apruebe tal modificación, y con tal fin escriben y hablan con cuantos solariegos pueden, para explicarles sus pretensiones. Qué gran verdad es que cuando el Diablo se aburre, mata moscas con el rabo…

Y aquí tienen el problema, sin solución alguna: que ni la Junta de Gobierno ni el Solar de Tejada al completo y por unanimidad, pudieran hacer tal cosa, es decir: modificar a su arbitrio una real orden suscrita por el Rey con el Ministro de Justicia y publicada en el Boletín Oficial del Estado ¡Nada menos! Pero, hombres de Dios, ¡cómo váis ni vamos a hacer una cosa así, sin tener esa capacidad legal ni legislativa, y careciendo por completo de tales competencias!.

Me molesta tener que explicar cosas tan obvias, pero me parece que hay confusión de ideas y de conceptos, y también hay alguno que insiste e insiste en arrimar el ascua a su sardina, aun a costa de poner en peligro los superiores intereses del propio Solar de Tejada.

Ciertamente, sí que podría el Solar de Tejada, en todo caso, instar de Su Majestad, a través del Ministerio de Justicia, y mediando los informes heráldicos convenientes, la modificación de esas Armas concedidas por privilegio. Pero el éxito del empeño me parece incierto, porque es más que dudoso que Su Majestad quiera volver sobre lo que ya confirmó en su día; y de otra parte en estos tiempos políticamente turbulentos el caso podría desembocar en un efecto no deseado, cual una modificación más drástica y perjudicial del privilegio (como decimos en Castilla: el mucho rascar remata en roña). No, no creo yo que el Solar de Tejada pueda permitirse hoy el lujo de cometer una imprudencia semejante.

Sigo las incesantes maniobras de estos solariegos con preocupación creciente, y aún más creciente es mi asombro ante el eco que una iniciativa semejante va teniendo incluso entre miembros mal advertidos de la Junta de Gobierno, que al parecer desconocen nuestra falta de capacidad legal para acometer semejante modificación de una real orden. Yo creo que esas maniobras deben cesar enseguida, por las razones de prudencia que llevo expuestas. Amén (y si el Diablo se sigue aburriendo, que las moscas que mate sean otras, que no las solariegas).