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In memoriam

DON CONRADO GARCÍA DE LA PEDROSA Y CAMPOY

ACADÉMICO, BIBLIÓFILO Y MECENAS

(1931-2016)

 

Nacido en Santander, en la calle de Juan de Herrera 4, el 14 de marzo de 1931, en el seno de una familia de antiguos hidalgos radicada en el valle de Iguña: su padre era propietario rural y tenía un acreditado depósito y criadero de yeguas de raza. La familia pasó por graves dificultades durante la primera etapa de la guerra civil, refugiada en su casona familiar de Molledo, hasta que la entrada de las tropas nacionales aseguró el territorio montañés. Después, ya en la posguerra, Pedrosa siguió regularmente sus estudios de bachillerato en Santander, en el Instituto de Enseñanza Media y en el Colegio de los Padres Calasancios.

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En 1953, Radio Nacional de España convocó una oposición para obtener plaza de locutor: la ganó García de la Pedrosa, todavía menor de edad, y con este motivo se trasladó a Madrid. En Radio Nacional de España transcurriría su distinguida carrera profesional como periodista, y en la entidad ascendió sucesivamente a locutor de primera, a redactor y a redactor jefe, hasta desempeñar el puesto de editor de los Diarios Hablados. Simultáneamente, creó una emisión de temas de heráldica y genealogía para Europa y América, a través de Radio Exterior de España, programa que alcanzó una enorme difusión y fue muy escuchada y muy seguida. Prejubilado el 6 de febrero de 1986 -en el mismo día en que los terroristas vascos asesinaron al vicealmirante Duque de Veragua-, alcanzó la jubilación definitiva en 1992, y desde entonces se dedicó plenamente a la investigación.

La verdadera vocación de Pedrosa ha sido la cultural, y en especial la bibliofilia. Fue autor de varias obras de mérito, como su extenso Diccionario de apellidos y escudos de Cantabria (2001), o Las Reales Órdenes Militar y Naval de María Cristina. La Cruz de Guerra (2005), y de numerosos artículos y colaboraciones en revistas especializadas, como la revista Hidalguía, los Anales de la Real Academia Matritense, los Annales du Cinquantenaire, los Cuadernos de Ayala o la revista Altamira. Reunió a lo largo de su vida una célebre biblioteca especializada en Historia -historia nobiliaria y genealógica, emblemática y heráldica- que cuenta con más de 15.000 volúmenes, depositados en dos casas de su propiedad. Y su dedicación al mecenazgo cultural ha sido siempre tan generosa como notable.

No menos notable es su colección de arte, orientada a los clásicos y al retrato, que cuenta con obras de Goya y otros artistas de fama. En su rica colección de curiosidades se encuentran numerosos objetos que pertenecieron a la Familia Real, como el sello de Luis Felipe, Rey de los Franceses, o el bastón de campaña de Don Alfonso Carlos de Borbón, último monarca carlista.

Estos méritos le llevaron a ser elegido miembro del Centro de Estudios Montañeses (Institución Cultural de Cantabria) desde 1950 -cuando contaba apenas dieciocho años-, numerario de la Académie Belgo-Espagnole d’Histoire, del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica, de la Sociedad de Estudios Internacionales (de la que ha sido profesor), de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía (de la que ha sido vicedirector y actualmente era académico decano), del Colegio Heráldico de España y de las Indias, de la Federación Española de Genealogía y Heráldica, de la Academia Melitense, y de la Académie Internationale d’Héraldique. Ha sido también vocal del Real Patronato de la Biblioteca Nacional (designado como uno de los tres representantes de la Casa de S.M. el Rey, junto al Nobel Camilo José Cela y al académico Martín de Riquer). Y ha merecido el Premio Marqués de la Ensenada 1964 y 1967, y el Premio Flandes 1999.

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Condecorado con las encomiendas de las Órdenes de Isabel la Católica y de Beneficencia, y con la insignia de la Orden francesa de las Palmas Académicas, pertenecía al Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, a la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, a la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, a la Maestranza de Caballería de Castilla, a la Real Asociación Hidalgos de España -en la cual ha sido vocal del Patronato de Publicaciones «Manuel de Aranegui»- y a la Real Hermandad de Infanzones de Illescas, y fue comendador perpetuo del Capítulo Noble de la Orden de la Merced.

Contrajo matrimonio don Conrado García de la Pedrosa en el verano de 1971, en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad de la villa de Illescas, con doña Gloria de Murga y de Maltrana, de ilustres familias norteñas, de cuya unión no ha habido prole. Desgraciadamente, el pasado 23 de octubre de 2014, don Conrado había quedado viudo, y esta pérdida fue la causa de un gran decaimiento de su ánimo. Y así ha muerto de improviso en Madrid en la mañana del domingo 14 de febrero de 2016, siendo sepultados sus restos mortales en la capilla familiar de la catedral de Santa María de la Almudena.

Dios nuestro señor acoja el alma de don Conrado García de la Pedrosa y Campoy, Díaz de Cueto y de Marichalar, que a más de excelente amigo de sus amigos fue un prócer montañés que, como verdadero señor siempre, supo dar a la sociedad española en general, mucho más de lo que de ellas había recibido.

Dr. Marqués de la Floresta