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En el origen de las turbulencias que dieron al traste con el Antiguo Régimen en España se hallaron numerosas personas iluminadas por la fe en los principios revolucionarios; y es de notar que muchos de aquellos primeros liberales pertenecían a la Real Armada: sin duda porque se trataba de una Corporación que destacaba por su preparación intelectual y cultural en la inculta y atrasada España de los inicios del siglo XIX. Fueron, pues, muchos los marinos que desde el mismo inicio de los cambios abrazaron la causa constitucional: recordemos a los marinos ilustrados que, como Malaspina, sufrieron persecución en las postrimerías de la Monarquía absoluta; a los que, como Mazarredo, se unieron de buena fe al Intruso en 1808; y a los que, como los regentes don Cayetano Valdés y don Gabriel Císcar, figuraron en el Cádiz de las famosas Cortes entre 1810 y 1814, y pocos años después fueron de nuevo regentes durante el Trienio constitucional en 1820-1823.

Uno de aquellos marinos liberales, y no de los más tibios, fue don Olegario de los Cuetos y Castro, nacido en El Ferrol el 6 de marzo de 1795, en el seno de una familia de la Montaña, como hijo del entonces teniente de navío don Miguel de los Cuetos y Torres, y de su esposa la gallega doña Rosa de Castro Domínguez. Estos cónyuges y su prole eran residentes en Cádiz desde 1804.