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ÚLTIMAS CONDECORACIONES OTORGADAS POR EL ZAR NICOLÁS II DE RUSIA A ESPAÑOLES

ÚLTIMAS CONDECORACIONES OTORGADAS POR EL ZAR NICOLÁS II DE RUSIA A ESPAÑOLES

dedicado a su buen amigo el Embajador Yuri P. Korchagin
por el Prof. Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

    A pesar de que las relaciones diplomáticas hispano-rusas datan de mediados del siglo XVII, y de que pasaron a lo largo de los siglos por momentos de notable intensidad -por ejemplo, cuando el Zar Pedro el Grande envió a varios jóvenes nobles a estudiar en Cádiz, en la Real Compañía de Guardias Marinas, allá por el 1719-, la concesión de cruces de las Órdenes Imperiales rusas a ciudadanos españoles solo fue habitual a partir de la alianza hispano-rusa de 1812 contra Napoleón, generalizándose más a partir de la posguerra, y a lo largo del siglo XIX. Los ciudadanos españoles que recibieron condecoraciones rusas fueron numerosos en ese periodo histórico, hasta que la revolución comunista de 1917 dio al traste con la monarquía zarista. Las relaciones diplomáticas hispano-rusas solamente volvieron sostenerse durante el breve periodo de 1933-1939 (sobre todo desde 1936, al estallar la guerra civil española), y ya continuamente a partir del restablecimiento pleno en 1977.

Budberg

     A media mañana del martes 7 de marzo de 1916 fallecía en Madrid, a causa de una pulmonía que lo acabó en cinco días, el que desde 1909 era embajador extraordinario y plenipotenciario de Su Majestad Imperial el Zar Nicolás II, Emperador y Autócrata de todas las Rusias, excelentísimo señor Fyodor Andréyevich Budberg (o Fedor Pavel Andrei Andreyevich von Budberg, llamado en España Barón Teodoro de Budberg). Descendiente de la ilustre y antigua familia de los Budberg de Boeninghausen (Westfalia), radicados en la Curlandia rusa desde la Edad Media, el diplomático, nacido en 1851, había sido antes consejero imperial y embajador en Estocolmo. Era soltero y no tenía parientes cercanos en España.

      Inmediatamente de anunciarse el fallecimiento, acudieron a la sede diplomática un representante del Rey Don Alfonso XIII, el presidente del Consejo de Ministros Conde de Romanones, y el Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid, en pleno. Además, el ministro de la Guerra envió inmediatamente al palacio de la Embajada de Rusia, un destacamento de oficiales y soldados del Regimiento de Lanceros de Farnesio -del que el Zar Nicolás II era coronel honorario desde 1908-, para que por velasen el cadáver y diesen guardia de honor a la enlutada Embajada. Y es que era habitual en la corte española que cuando en ella fallecía un embajador residente, el entierro y funerales tuviesen carácter de duelo oficial, hasta el punto de que la Gaceta de Madrid publicó el 9 de marzo un real decreto disponiendo que al cadáver se le rindiesen los honores fúnebres que la Ordenanza señala para el capitán general del Ejército que muere en Plaza con mando en Jefe.

Farnesio Nicolás II

      Y así, a primera hora de la tarde del viernes 10 de marzo, a pesar de la intensa lluvia que cayó en Madrid, los restos del embajador Barón de Budberg fueron llevados a enterrar con tales honores, es decir con una comitiva militar formada por un piquete de la Guardia Civil, cuatro piezas del 5º regimiento Montado de Artillería, un batallón del Regimiento Inmemorial, el armón de artillería con el féretro (cuyas ocho cintas llevaron los presidentes del Senado y del Congreso, el jefe superior de Palacio, el subsecretario de Estado, el capitán general del Ejército más antiguo y el único de la Armada, y el embajador y el ministro plenipotenciario más antiguos), un zaguanete de Reales Guardias Alabarderos, una sección del Escuadrón de la Escolta Real, el capitán general de Madrid, y cerrando una sección del Lanceros de Farnesio. Las demás tropas de la guarnición cubrieron toda la carrera, con uniforme de gala. Presidió el duelo S.A.R. el Infante Don Carlos de Borbón, en representación del Rey, con el encargado de negocios ruso, el primer secretario señor Georges Solovieff(1) y el cónsul general ruso en Barcelona príncipe Gagarin, a quienes seguían el presidente del Consejo de Ministros y los ministros de Guerra y de Hacienda, los jefes superiores de Palacio, y los embajadores de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, con otros muchos representantes diplomáticos, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Madrid, la colonia rusa y varias comisiones del Ejército, Armada, Tribunal de las Órdenes, las cuatro Órdenes Militares, Tribunal de Cuentas, Consejo Supremo de Guerra y Marina, Tribunal Supremo, Consejo de Estado, Ministerio de Estado, Senado y Congreso, etcétera. Desde el palacio de la Embajada, sita en el paseo de la Castellana 34, descendió la comitiva fúnebre por el paseo de Recoletos hasta llegar por el Prado a la plaza de Moyano, donde se le rindieron al cadáver los últimos honores. Despedido ya el duelo ante el Real Jardín Botánico, tras los disparos de las salvas y el desfile de las tropas, el féretro sobre el armón y la escolta militar continuaron hasta el Cementerio Británico, donde se dio cristiana sepultura a los restos del infortunado embajador Barón de Budberg(2).

      Agradecido el Zar por esas muestras de respeto y cortesía a su difunto embajador -muestras en realidad hechas al Imperio ruso, al que el embajador representaba en España-, tuvo a bien dignarse a conceder varias condecoraciones imperiales -19 cruces y 34 medallas- a varios jefes, oficiales y clases de tropa del Regimientos de Infantería del Rey nº 1, el Inmemorial; de los Regimientos de Lanceros de Farnesio, 5º de Caballería -del que el Zar era coronel honorario desde 1908-, y de Húsares de la Princesa, 19º de Caballería; del 5º Regimiento Montado de Artillería, y del 2º Regimiento de Zapadores Minadores. Esos fueron los Cuerpos armados que rindieron esos honores, tanto en la Embajada haciendo guardia al cadáver (los Lanceros de Farnesio), como haciendo las salvas, cubriendo la carrera y acompañándolo hasta el cementerio (los demás).

      Los 53 agraciados por esta muestra del aprecio imperial fueron los jefes, oficiales sargentos, cabos y soldados que siguen:

Santa Ana encomienda

– Con la encomienda de la Orden Imperial de Santa Ana, D. José Roselló Aloy, teniente coronel del Inmemorial; y D. Miguel Feijoo Pardiñas, coronel de Húsares de la Princesa.

Santa Ana cruz

– Con la cruz de caballero de la Orden Imperial de Santa Ana, D. José Escribano Aguado, capitán del Regimiento Inmemorial del Rey; D. Antonio Sarraiz Valcarce, capitán de Húsares de la Princesa; D. Genaro Ribot Pou, capitán de Lanceros de Farnesio; D. José López García, capitán del 5º Montado de Artillería; y D. Antonio Fernández Albalat, capitán del 2º de Zapadores Minadores.

San estanislao encomienda

– Con la encomienda de la Orden Imperial de San Estanislao, D. Francisco Mª de Borbón, comandante del Inmemorial; D. Antonio Santa Cruz Lamayor, teniente coronel de Húsares de la Princesa; y D. Javier de Mencos y Ezpeleta, comandante de Lanceros de Farnesio.

San estanislao cruz

– Con la cruz de caballero de la Orden Imperial de San Estanislao, D. Miguel Fernández de la Puente y D. Manuel Barrera González, tenientes del Inmemorial; D. Jaime de Alós Rivero, teniente de Húsares de la Princesa; D. José Marchesi Butler y D. Joaquín Asenjo Espinosa, tenientes de Lanceros de Farnesio; D. Jaime Altarriba y Porcel, Barón de Sangarrén, y D. Jaime Ferrer Asín, tenientes del 5º Montado de Artillería; y D. Antonio Bustos Ansart, teniente del 2º de Zapadores Minadores.

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– Con la medalla al cuello, D. Belisario Calles Pachón, sargento de Lanceros de Farnesio; y D. Adolfo Olaya, sargento del 5º Montado de Artillería (que fue el que condujo el armón con el féretro).

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– Con la medalla al pecho, D. Francisco Lucas Hernández, D. Camilo Cuadrado Domínguez, D. Ignacio Toral García y D. Ramón Prieto Santiago, cabos de Lanceros de Farnesio; D. Sergio Herrero Inés y D. Arsenio Santos Sáez, trompetas del mismo Regimiento; D. Eugenio Llanos Castañón, herrador del mismo Regimiento; D. Avelino Osorio Fernández, D. Joaquín Fernández Rodríguez, D. Florentino Manzano Matilla, D. Sabino García Gago, D. Luis Gordón Ramírez, D. Pantaleón González Magro, D. Santos Rodríguez Macías, D. Bartolomé Bermejo Gómez, D. Adolfo García García, D. Francisco Fernández González, D. Félix Rodríguez Asensio, D. Alejandro Rascón Marcos, D. Sixto Ortega Monge, D. Nicasio Álvarez Menéndez, D. Simón Campa Fernández, D. Victorio Palmero Gutiérrez, D. Justo García Sanz, D. José Fernández Fernández, D. Rufino Cano Redondo, D. Mariano Arranz Barbolla, D. Paulino Gómez Juárez y D. Esteban Pérez Salvador, soldados de Lanceros de Farnesio; y D. Antonio Rodríguez, D. Eduardo Martínez y D. Emilio Gómez, soldados del 5º Montado de Artillería (estos últimos fueron los que acompañaron el armón con el féretro).

      Recibidos los diplomas en Madrid, y enviados el 28 de octubre de 1916 al Ministerio de la Guerra, por este organismo se autorizó a los agraciados a lucir las respectivas insignias sobre su uniforme militar, con fecha del 4 de noviembre del mismo año, y se les remitieron sus diplomas(3).

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      Si bien las cruces de las Órdenes Imperiales de San Estanislao y de Santa Ana -con espadas, como dadas a personal militar- no plantean ningún problema de identificación, cosa distinta son las que en la documentación consultada se denominan simplemente medalla al cuello o medalla al pecho. Para aclarar cuáles serían esas medallas al cuello y medallas al pecho, diremos que el artículo 676 del Código del Imperio Ruso, establece las medallas Za userdie o Al celo, de oro y plata, con la efigie del Zar reinante en el anverso y el nombre de la medalla en el reverso, que se otorgaban por el largo servicio continuado, en doce clases nada menos. Esas doce clases eran, de menor a mayor, las siguientes: medalla de plata al pecho con cinta de la Orden de San Estanislao; medalla de plata al pecho con cinta de la Orden de Santa Ana; medalla de oro al pecho con cinta de San Estanislao; medalla de oro al pecho con cinta de Santa Ana; medalla de plata al cuello con cinta de San Estanislao; medalla de plata al cuello con cinta de Santa Ana; medalla de plata al cuello con cinta de la Orden de San Vladimiro; medalla de plata al cuello con cinta de la Orden de San Alejandro Nevski; medalla de oro al cuello con cinta de San Estanislao; medalla de oro al cuello con cinta de Santa Ana; medalla de oro al cuello con cinta de San Vladimiro; medalla de oro al cuello con cinta de San Alejandro Nevski; y por fin la rarísima medalla de oro al cuello con cinta de la suprema Orden de San Andrés(4).

      Con estos antecedentes, todo parece indicar que a los soldados españoles se les concedería en 1916 el honor de lucir medallas Za userdie o Al celo, al pecho o al cuello según sus graduaciones, seguramente todas de plata y todas con la cinta de la Orden Imperial de San Estanislao. Tal y como constan representadas más arriba.

      Posiblemente a estas gracias imperiales otorgadas a militares españoles, acompañarían otras similares conferidas a personas de la corte alfonsinas y del Cuerpo Diplomático, que hubiesen contribuido a los dichos funerales y honores póstumos al embajador ruso; pero si se dieron, de momento no las conocemos.

      Creo que las que se han enumerado habrían sido, pues, las últimas condecoraciones imperiales rusas concedidas a ciudadanos españoles. Porque cuatro meses después, en febrero de 1917, la revolución rusa dio comienzo, y ante la presión del Gobierno Provisional de Kerensky, el Zar Nicolás II abdicó la corona imperial el 2 de marzo. Lo que vino después ya es de la Historia -triste y terrible Historia-.

N O T A S

1) También formaban parte de la legación el segundo secretario Barón Conrad de Meyendorff, el agregado militar capitán Souratoff, y el agregado naval señor Wladimir Dimitriew.

2) Los detalles del fallecimiento, velatorio y entierro del embajador, en la Gaceta de Madrid del 9 de marzo, página 554; y en el diario ABC, de los días 8 y 11 de marzo.

3) Todo lo que antecede consta documentado en el Archivo General Militar de Segovia, 2ª sección, 12ª división, legajo 142.

4) Agradezco a mi buen amigo el conde Stanislaw Dumin, hoy el primer heraldista y genealogista de Rusia, su inapreciable ayuda para llegar a saber estas curiosidades del complejo sistema premial ruso de aquella época.

UN DUELO A PRIMERA SANGRE

UN DUELO A PRIMERA SANGRE

Afrodisio Aparicio

Mi padre tuvo por maestro de esgrima muy añorado y querido por cierto, a don Afrodisio Aparicio (el famoso maestro Afrodisio que dio clases a la Reina Victoria Eugenia) y yo pasé más de la mitad de mi infancia y adolescencia, oyéndole contar anécdotas de aquél genio del arte de la espada. Como soy de naturaleza antideportiva, no seguí los pasos de mi padre, pero en su honor conseguí que mis hijos aprendieran los secretos del acero, con grandes éxitos de Rafael, mi hijo mayor, que de muy mozo fue campeón de la Comunidad de Madrid en varias ocasiones. Soy, eso sí, admirador de la esgrima escrita, la literaria, que da para mucho, así el libro de Jerónimo de Carranza de 1582, que trata por decirlo con palabras del autor de la filosofía de las armas y de la destreza en su manejo, así como del ataque y de la defensa cristiana, en el que se evidencian las teorías morales y teológicas del autor, que se daba a sí mismo el título de inventor de la ciencia de las armas. Carranza creó un sistema muy original, basado en las relaciones matemáticas de los círculos, de los arcos, de los ángulos y de las tangentes. Ganar los grados al perfil era saber ganar la ventaja por pasos consecutivos alrededor del adversario, que dijo Quevedo.

Los principios de Carranza vuelven a encontrarse en otro autor español muy conocido: su discípulo, don Luis Pacheco de Narváez, autor del “Libro de la Grandeza de la Espada”. En él se enseñaba la guardia siguiente: El cuerpo, derecho, pero de manera que el corazón no este directamente frente a la espada del adversario, el brazo derecho completamente extendido, los pies bastante juntos… El autor dice, entre otros argumentos en que apoya la conveniencia de esta guardia, que extendiendo el brazo no hay peligro de ser herido en el codo. Los adversarios se ponían en guardia fuera de una distancia peligrosa. Con demostraciones geométricas se les enseñaban las nociones generales de la medida correcta, a pie firme y en marcha. Giraban alrededor uno del otro, haciendo movimientos de costado a fin de poner al rival en una situación comprometida. Una vez comprendidos estos preliminares, el discípulo debía aprender y practicar todos los pases posibles. Al igual que Carranza, Pacheco de Narváez ofrece multitud de ejemplos y explica lo que ha de hacerse ante cada uno de los movimientos del adversario, variando la complicación de los pases según que su acción fuera violenta, natural, remisa, de reducción, extraña o accidental, según el adversario fuera de grande o pequeña estatura, según que su temperamento fuera musculoso o nervioso, colérico o flemático.

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Cuando fui editor, publiqué El Tratado de Esgrima de Leo Broutín, facsímil de su obra El Arte de la Esgrima con prólogo del Marqués de Alta Villa, que fue una obra muy importante para el desarrollo de la esgrima del florete en nuestro país. Broutín, hijo y hermano de maestros, fue maestro de esgrima de la Academia del Estado Mayor del Ejército de Tierra, del Círculo deBellas Artesy miembro correspondiente del Academia de las Armas de Paris.

Se puede decir, sin faltar a la verdad, que el maestro Afrodisio ocupó mis ensoñaciones de infante, cuando me veía a mí mismo de Espadachín Enmascarado que era el tebeo, junto al Capitán Trueno, que ocupaba mis ocios. Nunca fui espadachín y lo siento, mucho más ahora, que me sé algunos intríngulis de la vida del maestro de armas de mi padre que era un hombre de estatura media, musculoso, con un imponente bigote de mosquetero, muy característico. Había abierto su Sala de Armas en 1915 en la calle Echegaray y por ella pasaron desde el general Millán Astray hasta Raimundo Fernández Cuesta. El maestro se proclamó pronto Campeón del Mundo de sable, llegando a poseer la Gran Cruz de Beneficencia, la Cruz de Alfonso X El Sabio y la Encomienda de Cisneros, pero por lo que pasaría a los anales de la esgrima, es por su duelo caballeresco con Lancho, otro maestro de la época. Ángel Lancho y Afrodisio Aparicio, ambos rivales y representantes de las escuelas española y francesa de esgrima, respectivamente, no se tenían gran estima y su enemistad personal se vio acrecentada por una animadversión profesional que les llevó a retarse en duelo por unos comentarios despectivos del maestro Afrodisio.

Angel Lancho

Fue el 13 de mayo de 1905, en la Quinta de Noguera, cerca de la plaza de Manuel Becerra, en Madrid, donde se encontraron los maestros acompañados de sus padrinos. El arma escogida para el duelo a primera sangre fue la espada, que era la especialidad de Lancho. Éste representaba la elegancia y la acometividad. Aparicio, más atlético y heterodoxo, la audacia y la fiereza. El juez les interrumpe en el tercer asalto: ha habido un golpe de plano en el hombro de Lancho y otro de punta que no produce sangre en el antebrazo de Afrodisio. El lance continua. En el cuarto asalto se produce otro puntazo en el antebrazo de Afrodisio. Los médicos discuten. El duelo se da por terminado y Lancho vence tras herir dos veces a su rival. Los diarios de la época reflejan el acta de duelo, en la que se destaca el valor y la destreza de los que dieron muestra los dos adversarios.

No firmaron la paz inmediatamente, pero poco tiempo después se hicieron amigos, una vez que Afrodisio se pasó a la escuela española preconizada por Lancho. Tras la reconciliación, formaron un apareja deportiva solicitadísima en la época. No había acto social de relieve o acontecimiento importante, que no concluyera con un esperado asalto de esgrima entre Lancho y Afrodisio.
Juntos participaron en numeroso torneos nacionales e internacionales, elevando la esgrima española a la más alta cota  que jamás hubiera alcanzado.

La amistad de ambos se extendió a sus respectivas familias que, a la muerte de Lancho en 1939, siguió manteniéndose como demuestra el hecho que todas las armas y demás material de su sala fuesen regalados al maestro Afrodisio, y que años más tarde, fuese testigo en la bodas de los hijos de su rival: la de Emma (1942) y la de Rafael (1957).

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El maestro Afrodisio, falleció en 1962. Con su desaparición dejó la esgrima de considerarse el deporte por excelencia de las clases altas. La esgrima como un arte de combate de caballeros y entre caballeros. No se me ocurre otra cosa más propia para quien se estime a sí mismo hijodalgo. Se me antoja que evocar en época tan descreída como la nuestra, aquel duelo es rendir homenaje a dos colosos olvidados que llegaron a ser por sus propios méritos y reconocida caballerosidad, dos próceres de la vida española. Ya lo dijo mi lejano pariente don Francisco Piferrer y Montells: La virtud y el mérito personal constituyen la verdadera Nobleza y son por lo mismo la base fundamental de la Ciencia Heroica, la cual trata precisamente de los honores y distinciones que cada uno merece por su valor, por su virtud y por sus nobles hazañas. Pues eso.

José María de Montells

ANGEL FRONTÁN, UN ARTISTA DE LA HERALDERÍA

ANGEL FRONTÁN, UN ARTISTA DE LA HERALDERÍA

autor

Autrorretrato del Artista

Nos llega ahora la triste noticia de la muerte el pasado 2 de Noviembre de 2013, a los 77 años de edad de uno de los grandes dibujantes heráldicos que ha dado España. Se trata de nuestro querido amigo Ángel Frontán Ocaña, diplomado de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, académico de la Real Matritense, de la de Alfonso XIII y de la Sociedad Heráldica Española, que llenó toda una época, la de los años 90, en el diseño heráldico europeo, siendo impulsor del renacimiento artístico heráldico en nuestra Patria. Estaba en posesión de numerosas distinciones, premios y condecoraciones, entre ellos los de la Federación Española de Genealogía, Heráldica y Ciencias Históricas.

Encuadernador, ilustrador, retratista, fue un artista global que abarcó todos los géneros de la plástica y la pintura. Sus composiciones heráldicas dotadas de una gran belleza y armonía, siguen las pautas de la simplicidad,del orden, del equilibrio y la claridad, propios de todo signo visual de reconocimiento y pueden admirarse en numerosas publicaciones de aquellos tiempos.

Una cruel enfermedad le ha mantenido apartado de los pinceles estos últimos años, mientras, poco  a poco, se apagaba su memoria. Ha sido un hombre bondadoso y cordial, gran conversador y excepcional artista.

Descanse en paz.

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Una muestra del arte de Ángel Frontán: las armerías del Conde de Latores, suscritas manu regia por S.M. el Rey

 

DE LAS GUARDAS REALES

DE LAS GUARDAS REALES

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José Eloy Hortal Muñoz: LAS GUARDAS REALES DE LOS AUSTRIAS HISPANOS, Madrid, Polifemo, 2013, pp. 624+CD, ISBN: 978-84-96813-80-9, Colección “La Corte en Europa”, 10.

Hasta hace pocos años, el estudio de las Casas de los monarcas modernos europeos había permanecido en un olvido casi total. Sin embargo, con el auge de los estudios sobre la Corte que actualmente se están llevando a cabo, se está procediendo a situar las Casas Reales y sus miembros en el nuclear papel que tuvieron durante la configuración de las monarquías de los siglos XV-XVIII. Éste libro se centra en una de las principales secciones de la Casa de los Austrias hispanos, las Guardas Reales, constituyendo el primer ejemplo a nivel europeo de un estudio tan exhaustivo de una de las secciones de la Casa Real durante un periodo tan prolongado, en concreto desde finales del siglo XV hasta el advenimiento de los Borbones.

Como es sabido, el origen de la moderna Guardia Real española ha de buscarse en la turbulenta Castilla del siglo XV, y más precisamente en el dia 14 de julio de 1428, cuando se produce el golpe de estado que ha dado en llamarse Atraco de Tordesillas, que consistió en la entrada de gente armada en el palacio del Rey, al mando del Infante Don Enrique de Aragón su primo, irrumpiendo ruidosamente en la propia cámara regia. Luego de aquel episodio se creó o renovó la figura del guarda mayor del Rey, el primero de los cuales fue Juan de Merlo, un caballero de origen lusitano que alcanzó justa fama como justador y como guerrero. De pocos años más tarde data la Guarda Morisca, compuesta por renegados granadinos, que ha sido recientemente estudiada por Ana Echevarría. Pero los celebérrimos alabarderos fueron creados por el Rey Don Fernando el Católico en 1504. Las Guardas Reales españolas de los siglos XVI al XVIII, estaban compuestas por tres compañías de alabarderos (la Guardia Española o Guardia Amarilla establecida en 1504, con otra compañía de veteranos o Guardia Amarilla Vieja, y la Guardia Alemana o Guardia Tudesca o Blanca establecida en 1519), más dos trozos de a caballo: uno de estradiotes llegados de Italia en 1507 e integrados en la Guardia Española, llamado Guardia de la Lancilla, y el otro traido de Flandes por Don Felipe el Hermoso en 1502, los Archeros de la Cuchilla, compuesto de nobles que a pie o a caballlo eran la guardia de la propia persona del monarca. Ya en los días de Don Carlos II se crearía el Regimiento de la Coronelía de la Guardia del Rey o Guardia de la Chamberga.

Gracias a esta obra y al estudio que realiza sobre las Guardas Reales, podemos observar cómo se fue modificando la propia estructura de la Monarquía Universal hispana desde sus inicios de esplendor hasta su periodo de decadencia. El presente libro estudia en profundidad el citado proceso, así cómo la extracción social de los guardas a lo largo de esos dos siglos -para lo cual se apoya en las biografías de los más de 5.000 guardas que compusieron las unidades durante los reinados Austrias-, la especial jurisdicción de las mismas y su papel en la Etiqueta palatina, estudios basados en una exhaustiva recopilación de textos relativos a ambas cuestiones. Finalmente, se incluye un estudio bibliográfico sobre las principales guardas existentes desde la Antigüedad, así cómo de las unidades de guarda de otras potencias de la Edad Moderna, acompañado de la correspondiente bibliografía.

Incluye una útil herramienta en el CD que acompaña el libro, pues en él podemos encontrar una “Relación de guardas según la compañía y por secciones”, una “Relación alfabética y biográfica de los guardas”, con las biografías de esos más de 5.000 guardas (con un programa que permite su búsqueda desde diversos campos), unas tablas sobre la “Evolución del número de integrantes de las guardas” y una colección de “Documentos relativos al ordenamiento institucional de las guardas palatino-personales”.

Un texto imprescindible para el erudito y para el amateur, que merece todos nuestros plácemes.

CUADERNOS DE AYALA 56

CUADERNOS DE AYALA 56

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Nuevo número de Cuadernos de Ayala

Puntual a su cita trimestral con lectores y amigos, el número 56 de Cuadernos de Ayala (octubre-diciembre de 2013) ya está disponible en nuestra página web

www.cuadernosdeayala.es

junto al número 55 (julio-septiembre de 2013), cuya descarga había presentado alguna dificultad que ya ha sido subsanada

¡Disfruten de nuestra revista!

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New Cuadernos de Ayala issue

Punctual to its quarterly date with readers and friends, Cuadernos de Ayala issue #56 (October-December 2013) is available in our website

www.cuadernosdeayala.es

together with issue #55 (July-September 2013), which download is now easier

Enjoy our magazine!

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AÑO NUEVO

AÑO NUEVO

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La Federación Española de Genealogía, Heráldica y Ciencias Históricas

y la revista

Cuadernos de Ayala

les desean un venturoso año 2014

vela

www.cuadernosdeayala.es

COLEGIO DE ARMAS 2013

COLEGIO DE ARMAS 2013

REV Colegio de Armas

COLEGIO DE ARMAS 2013

La cada vez más cuidada revista de la Orden de Carlos V y del Capítulo de Caballeros Balistarios de Santa Bárbara, editada por la Sociedad Heráldica Española, nos presenta este sólito número otoñal con los artículos del Dr. D. Alfonso de CEBALLOS-ESCALERA GILA, Marqués de la FLORESTA, La capilla del Alcázar de Segovia: algo sobre su ornato, sus capellanes y su fuero personal; Dr. José María de MONTELLS Y GALÁN, La Real Maestranza de Sevilla y su colección de retratos reales; Rafael PORTELL PASAMONTE, Las bodas desiguales de S.A.R. Don Alfonso de Borbón, Príncipe de Asturias; y el Vizconde de AYALA, Memoria de un caso extraordinario en los Ejércitos de España: el marino don Pedro Pérez de Guzmán y Urzáiz (1901-1979) y sus cuatro Medallas Militares individuales.

DE LAS ARMAS DEL SOLAR DE TEJADA

DE LAS ARMAS DEL SOLAR DE TEJADA

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DE LAS ARMAS DEL SOLAR DE TEJADA Y DE ALGUNAS MANIOBRAS PELIGROSAS

Como es bien sabido, el denominado Antiguo e Ilustre Solar de Tejada es un vestigio riojano del antiguo sistema de divisas, de netas raíces germánicas. Se dice que en 1460 el Rey Don Enrique IV le otorgó un privilegio foral que incluía el uso privativo de un escudo de armas-hoy tan conocido-. Ese texto original no se conserva sino en copias, lo que ha venido a poner en duda su autenticidad. De lo que hay menos duda es que el tal privilegio fue confirmado por los Reyes Católicos en 1491, porque se conserva el documento original, que ha sido estudiado por paleógrafos expertos, que lo han considerado auténtico.

Después de 1491, han sido varios los monarcas que han confirmado tal privilegio: las últimas confirmaciones se datan en los reinados y gobiernos de Don Alfonso XII (1878), Don Alfonso XIII (1903), Don Francisco Franco (1957), y Don Juan Carlos I (1981). Notemos, porque es importante notarlo, que el privilegio está reducido ya al mero uso privativo de esas antiguas armerías, porque el Solar no es ya, como pudo serlo en otros tiempos, una institución nobiliaria oficialmente reconocida (Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de febrero de 1988), y sus miembros, por más que alguno alardee de ello, no pueden ser tenidos ni considerados por nobles por el solo hecho de pertenecer al Solar. En este mismo sentido, notemos que el Rey limitó la concesión del escudo de armas “a los Caballeros Diviseros Hijosdalgo” del Solar, por lo que solo quienes sean oficialmente nobles en el Reino de España tienen derecho al uso de ese escudo, y no cualquier otro de los miembros del Solar, ni tampoco las mujeres solariegas -en buena doctrina jurisprudencial, los privilegios se aplican siempre en su tener literal, ad pedem litterae, y no caben interpretaciones caprichosas, ni mucho menos ampliatorias-.

En resumen: el hoy denominado Antiguo e Ilustre Solar de Tejada ha utilizado secularmente de unas armerías propias y privativas, en virtud de sucesivos privilegios reales de confirmación, el último de los cuales fue otorgado al Solar por la Majestad reinante, mediante Su real orden de 4 de marzo de 1981, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 5 de octubre de 1981.

Pues bien: desde hace unos pocos años, algunos solariegos, movidos desde la sombra por un oscuro funcionario que con cierta frecuencia se hace pasar por Delegado del Solar en Madrid, vienen reclamando que las armas del Solar se modifiquen, en el sentido de simplificarlas, suprimiendo algunos elementos que, a su juicio, les parecen añadidos superfluos, injustificados o indebidos. Se refieren, sobre todo, a la corona y a la cruz santiaguista que luce el emblema oficialmente aprobado (así consta pintado en la confirmación franquista del privilegio), y que es el mismo que figura esculpido en una labra pétrea en la Casa Solar.

Naturalmente, como discusión reducida al ámbito solariego o incluso académico, este asunto heráldico podría debatirse, y de esa discusión resultarían quizá ideas interesantes (y probablemente también resultaría desenmascarado el inductor, porque al parecer el modelo de escudo que pretende imponer es… ¡uno que figura pintado en una ejecutoria antigua, hoy propiedad del mentado funcionario! ¡qué cosas!).

Pero el inconveniente es que estos solariegos y la mano que los guía pretenden que la Junta de Gobierno del Solar acuerde y apruebe tal modificación, y con tal fin escriben y hablan con cuantos solariegos pueden, para explicarles sus pretensiones. Qué gran verdad es que cuando el Diablo se aburre, mata moscas con el rabo…

Y aquí tienen el problema, sin solución alguna: que ni la Junta de Gobierno ni el Solar de Tejada al completo y por unanimidad, pudieran hacer tal cosa, es decir: modificar a su arbitrio una real orden suscrita por el Rey con el Ministro de Justicia y publicada en el Boletín Oficial del Estado ¡Nada menos! Pero, hombres de Dios, ¡cómo váis ni vamos a hacer una cosa así, sin tener esa capacidad legal ni legislativa, y careciendo por completo de tales competencias!.

Me molesta tener que explicar cosas tan obvias, pero me parece que hay confusión de ideas y de conceptos, y también hay alguno que insiste e insiste en arrimar el ascua a su sardina, aun a costa de poner en peligro los superiores intereses del propio Solar de Tejada.

Ciertamente, sí que podría el Solar de Tejada, en todo caso, instar de Su Majestad, a través del Ministerio de Justicia, y mediando los informes heráldicos convenientes, la modificación de esas Armas concedidas por privilegio. Pero el éxito del empeño me parece incierto, porque es más que dudoso que Su Majestad quiera volver sobre lo que ya confirmó en su día; y de otra parte en estos tiempos políticamente turbulentos el caso podría desembocar en un efecto no deseado, cual una modificación más drástica y perjudicial del privilegio (como decimos en Castilla: el mucho rascar remata en roña). No, no creo yo que el Solar de Tejada pueda permitirse hoy el lujo de cometer una imprudencia semejante.

Sigo las incesantes maniobras de estos solariegos con preocupación creciente, y aún más creciente es mi asombro ante el eco que una iniciativa semejante va teniendo incluso entre miembros mal advertidos de la Junta de Gobierno, que al parecer desconocen nuestra falta de capacidad legal para acometer semejante modificación de una real orden. Yo creo que esas maniobras deben cesar enseguida, por las razones de prudencia que llevo expuestas. Amén (y si el Diablo se sigue aburriendo, que las moscas que mate sean otras, que no las solariegas).

GALERÍA DE LA GUARDIA CIVIL Y CARABINEROS

GALERÍA DE LA GUARDIA CIVIL Y CARABINEROS

HOMENAJE A LA GUARDIA CIVIL

Alfonso de Ceballos-Escalera Gila, Antonio Sánchez de León Cotoner, Carlos Escudero de Burón González, Jesús Fernando Agudo Sánchez y Ana Belén Sánchez Prieto

Madrid, Palafox y Pezuela Editores, 2013 ISBN 978-84-938069-0-3 324 páginas con numerosas ilustraciones a todo color.

 

GALERÍA DE LA GUARDIA CIVIL Y CARABINEROS. SEMBLANZAS Y RETRATOS DE LOS DIRECTORES GENERALES Y SUBDIRECTORES

Prologado por el Ministro del Interior, y dedicado a los hombres y mujeres que la integran, esta extensa obra es un homenaje a la Guardia Civil, que en sus 169 años de historia -fue creada en 1844-, con su esfuerzo, sacrificio, abnegación y vocación de servicio al ciudadano, se ha forjado un más que merecido prestigio y reconocimiento por parte de sus conciudadanos, siendo hoy en día una de las instituciones más queridas y más respetadas por los españoles. El intento de los autores ha sido el de reunir todos los antecedentes prosopográficos e iconográficos de todos los directores e inspectores generales de la Guardia Civil, de sus subdirectores, y de los directores generales del Cuerpo de Carabineros que se unió al primero en 1940, y formar ese compendio biográfico con criterios científicos modernos.

El elenco nos lo presentan por orden cronológico de sus respectivos nombramientos, en primer lugar los 82 directores generales del Cuerpo, seguidos de los 43 subdirectores generales que hasta ahora han alcanzado ese rango -en cualquiera de las modernas subdirecciones Generales, Gabinete Técnico e Inspección General-, para concluir con los 53 directores generales del extinguido Cuerpo de Carabineros, y sus 8 subinspectores y subdirectores generales. En total, casi doscientas semblanzas biográficas de otros tantos personajes relevantes en la larga historia del Cuerpo.

En cada semblanza biográfica -siempre más extensas las de los directores generales- se presentan los lugares y fechas de nacimiento y defunción -en su caso-, filiación, matrimonio y prole, y carrera militar completa, para concluir con las condecoraciones que merecieron cada uno. Completan cada reseña la mención de las fuentes archivísticas y bibliográficas utilizadas, así como el respectivo retrato -a veces más se conserva de uno- con su localización actual -porque los autores, con acierto, han considerado la iconografía parte fundamental de todo relato biográfico: no es lo mismo hablar de alguien que ver su cara y apariencia-. Parece oportuno hacer notar que, conforme al método de trabajo científico que los autores acreditan desde hace años, no se han limitado a copiar y transcribir lo ya publicado -así solamente se forman los refritos, no los estudios serios-, sino que han acudido a las fuentes primigenias, esto es, a los expedientes militares y hojas de servicios de los generales y personajes aquí glosados.

Por lo tanto, las noticias que ofrecen están en general bien contrastadas y muchas veces son novedosas e inéditas. Precede a ese elenco una sucinta exposición acerca de los orígenes y evolución histórica de las inspecciones y direcciones Generales de ambos Cuerpos, y de los cambios sufridos por sus supremos órganos de mando y dirección: esta breve introducción institucional es necesaria para valorar con precisión la figura -en sus contextos personal y social- y la actuación de quienes sucesivamente fueron ocupando ambas Inspecciones y Direcciones Generales. Completan este estudio un útil índice de personas; y una relación de las fuentes y bibliografía utilizadas. Los resultados de este excelente trabajo -el primer y más completo elenco prosopográfico de todos los mandos supremos de la Guardia Civil y de Carabineros-, están a la vista y merecen todos los plácemes (LCE).

SOCIEDAD DE GEOGRAFíA DE LISBOA

SOCIEDAD DE GEOGRAFíA DE LISBOA

SOCIEDAD DE GEOGRAFíA DE LISBOA

EL CURSO 2023-2014 DE LA SOCIEDAD DE GEOGRAFÍA DE LISBOA

Tras la elección de la nueva Mesa de la Sección de Genealogía, Heráldica y Falerística, que ha quedado formada por el presidente Segismundo Ramires Pinto; el vicepresidente Benito Martinez Araujo, y el secretário Vítor Escudero de Campos -a quienes felicitamos, deseándoles un buen desempeño-, se ha fijado el siguiente programa de actividades académicas para el curso 2013-2014: el 30 de octubre, sesión de inauguración, con la conferencia del ingeniero António Trigueiros, sobre A Real Ordem da Torre e Espada de D. João VI: Mitos e Realidade. El 27 de noviembre, conferencia del Dr. José Filipe Menéndez, Do Morgado da Ribeira de Moinhos à Quinta do Cabral: quatro séculos de História de uma multissecular família; el 18 de diciembre, conferencia del Dr. Domingos Manuel Fonseca de Almeida Machado, A Heráldica nas Casas Senhoriais de Fonte Arcada (Sernancelhe).

Ya en 2014, el 23 de enero conferencia del mestre Marco Sousa Santos, Os Capitéis Brasonados de S. Sebastião de Lagos e a Arquitectura Renascentista no Algarve; el 20 de febrero, conferencia del mestre David Silva, Heráldica de Fantasia e Heráldica Atribuída: algumas notas para a compreensão do contexto social e geo-político do Homem Medieval; el 20 de marzo, conferencia del mestre  José Colaço, A Águia na Heráldica; el 10 de abril, III Seminário de Falerística da Sociedade de Geografia de Lisboa; el 17 de abril, conferencia del profesor Benito Martinez, Literatura e Genealogia; el 22 de mayo, conferencia del comendador Ernesto Ferreira Jordão y doña Madalena Ferreira Jordão, Genealogias, Passados e Presentes de uma Família do Algarve; el 19 de junio, conferencia del Dr. Vítor Escudero de Campos, A La Lealtad Acrisolada por Isabel la Católica: História e estórias de fabulosa Falerística; y por fin el 24 de julio, sesión de clausura  con una conferencia del arquitecto Segismundo Pinto. Un programa denso, que promete ser ameno (ACE).
III ANIVERSARIO DEL BLOG

III ANIVERSARIO DEL BLOG

III ANIVERSARIO DEL BLOG

III ANIVERSARIO DEL BLOG SALÓN DEL TRONO

Fue el 24 de septiembre de 2010 cuando, implorando la protección de Nuestra Señora de la Merced, daba comienzo esta aventura en la red, que hoy alcanza su tercer año de vida. Durante estos años ha publicado noticias relevantes y numerosos artículos de mérito e interés, contando con unos quinientos lectores cotidianos -desde España y desde numerosos y muy diferentes países del mundo-, por lo que felicitamos a su director y alma don Daniel García Riol, alentándole a continuar tan grata publicación (ACE).

REUNIFICACIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS DE ESPAÑA

REUNIFICACIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS DE ESPAÑA

REUNIFICACIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS DE ESPAÑA

BIBLIOGRAFÍA

Los Principados y Títulos del Heredero de la Corona. En el V Centenario de la Reunificación Política de los Reinos de España (1512-2012). Madrid, 2013. D.L. M-13450-2013. 156 páginas plenas de ilustraciones en color.

 

Edición no venal y numerada de 350 ejemplares, realizada por el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, el Real Estamento Militar de Gerona y la Ciudad de Viana (Navarra). Al celebrarse en 2012 el V Centenario de la reunificación política de los Reinos de España con la incorporación en 1512 del Reino de Navarra a los de Castilla y Aragón, ya unidos desde 1479, el Cuerpo de la Nobleza de Asturias y el Real Estamento Militar del Principado de Gerona quisieron celebrar también el que a partir de aquel momento al Heredero de la Corona de España le correspondería usar por primera vez no solo los títulos de Príncipe de Asturias y de Gerona, sino también el de Príncipe de Viana. A esta iniciativa se sumó el Ayuntamiento de Viana, prestando todo su apoyo.

Y así en mayo de 2012 se celebraron en la ciudad de Viana las Jornadas culturales y académicas de las cuales toma el título esta publicación, que reúne los textos de aquellas conferencias: El Principado de Asturias, como título del Heredero de la Corona de España, del historiador don Manuel María RRODRÍGUEZ DE MARIBONA DÁVILA; El Principado de Gerona, del coronel don Arcadio del POZO Y PUJOL DE SENILLOSA; El Principado de Viana como título del heredero del Trono del Reino de Navarra: Origen, desarrollo y pervivencia de una dignidad, del profesor don Félix MARTÍNEZ LLORENTE; Diferencia de armas y brisuras en el seno de la Casa Real de Aragón medieval: las armerías de Infantes y del Duque-Príncipe de Gerona, del profesor MARTÍNEZ LLORENTE y el profesor Marqués de la FLORESTA; y Las armería de los herederos y de los Príncipes de Viana del reino de Navarra, también de los mismos dos profesores. Se trata de una obra excelente y muy bien documentada e ilustrada, aunque sea muy de lamentar que no se haya puesto a disposición del público (LCE).

CAUTIVOS Y PRISIONEROS EN LA EDAD MEDIA

BIBLIOGRAFÍA

Cautivos y Prisioneros en la Edad Media Hispánica. José Manuel Calderón Ortega y Francisco J. Díaz González (col.) Universidad de Alcalá de Henares, 2012. ISBN 978-84-81380798. 350 páginas.


El destino de aquellos que eran capturados y hechos prisioneros o cautivos durante la Edad Media solía ser terrible: en el peor de los casos, la muerte; o cuando menos la tortura, la humillación, la reclusión en cárceles de penosas condiciones o el sometimiento a trabajos forzados o a un régimen de esclavitud. En ocasiones sobrevenía su liberación, merced al intercambio de prisioneros  o  el pago de un rescate. La variedad y complejidad de estas situaciones es lo que José Manuel Calderón Ortega y Francisco Javier Díaz González, profesores titulares de Historia del Derecho de la Universidad de Alcalá de Henares, estudian en esta obra, precisamente desde una perspectiva histórico-jurídica, y también comparativa respecto de lo sucedido en otras civilizaciones o entidades políticas y culturales, tanto de la época antigua como del mundo medieval, hasta las Guerras de Italia o la conquista del Nuevo Mundo.

El libro se divide en cuatro partes, precedidas de una breve introducción, que corresponden a las cuatro circunstancias por las que podía pasar el cautivo: la captura, la muerte, las humillaciones y reclusión en cárceles, y la liberación. Son de notar algunos méritos de los autores: la mención de las tácticas y usos combativos; la explicación del significado etimológico de los vocablos utilizados; las referencias a la vida de frontera en el ámbito hispánico; a la  cuantificación de los prisioneros; la paulatina normativización de los usos atinentes, sobre todo de la liberación mediante rescate, que originó la necesidad de su regulación jurídica en la España medieval, y la intervención de los redentores de cautivos -las Órdenes de Santiago, de la Merced, de Calatrava, o los mostolafs, eixeas o exeas, y alfaqueques-, así como las fugas o las apostasías -los elches o tornadizos-. Se trata sin duda de una obra excelente, muy bien documentada, y de una gran erudición, que se completa con un índice de personas y otro toponímico, y que ya es el estudio de referencia para cualquiera que haya de acercarse a este asunto (VA).

LA HISTORIA DE LA GRAN ISLA MEDITERRANEA

LA HISTORIA DE LA GRAN ISLA MEDITERRANEA

LA HISTORIA DE LA GRAN ISLA MEDITERRANEA

 BIBLIOGRAFÍA

Louis Mendola: Sicilian Genealogy and Heraldry. Palermo, Trinacria Editions, 2013. ISBN 978-065-796932. 296 páginas.

 

Louis Mendola, culto siciliano que escribe siempre en inglés, nos presenta un bellísmo y documentado trabajo sobre la historia de la gran isla mediterránea, a través de sus nobles y de sus caballeros, cuyas familias han quedado reflejadas en los relatos genealógicos y en las representaciones heráldicas. A través de sus páginas se suceden los asuntos atinentes a ese fin principal: la identidad del pueblo; el feudalismo siciliano; los caballeros de Malta, del Temple y Teutónicos; las constituciones de Melfi (1231); los fundamentos de la Nobleza de Sicilia; los palacios e iglesias principales; los linajes de Chiaramonte, Abbatellis, Branciforte o Sclafani; el armorial de la heráldica de Sicilia, el león inglés en Sicilia, o las figuras normandas en Monreale; la historia de las familias nobles de Sicilia, los métodos genealógicos, la genética, las raíces judaicas y la onomástica siciliana.

Y, por último, siete textos de importancia, presentados a modo de apéndices: las familias armígeras (1282-1860); las leyes nobiliarias (1734-1861); los pares sicilianos en 1848; los reyes y reinas de Sicilia; las familias judías nobles en la Sicilia bajomedieval; los nobles palermitanos y los judíos en 1492; las diferencias en los modernos escudos de armas sicilianos; y los estudios sicilianos: el Canon. No solamente se trata de un gran esfuerzo historiográfico, sino que tiene el mayor interés para los estudiosos hispanos, debido a las íntimas relaciones históricas de los españoles con la isla (VA).

V ENCUENTRO LITERARIO DE ESLES DE CAYÓN (CANTABRIA)

V ENCUENTRO LITERARIO DE ESLES DE CAYÓN (CANTABRIA)

V ENCUENTRO LITERARIO DE ESLES DE CAYÓN

Dedicados al sugerente tema Delicias del Jardín, y bajo la dirección de don Fernando Gomarín, presidente de la Fundación Centro de Documentación Etnográfica sobre Cantabria, han tenido lugar estos prestigiosos encuentros histórico-literarios en el bellísimo y célebre jardín monumental de la casona Solar de Cotubín, propiedad de la familia González-Camino.

En esta ocasión han participado en ellos con sendas ponencias el arquitecto y paisajista don Luis González-Camino (Jardinería y paisajismo: el espíritu del jardín); la escritora y poetisa Nicole d’Amonville (Aún no se lo he dicho a mi jardín: Emily Dickinson); don Francisco Páez de la Cadena, profesor de la Universidad de La Rioja (El jardín: del concepto ornamental y estético al espacio productivo); el profesor don Antonio Carreira (Flores y jardines en la poesía del Siglo de Oro); doña Aurora Egido, catedrática de la Universidad de Zaragoza y numeraria de la Real Academia Española (Jardines hechos y deshechos: Soto de Roja, Lope de Vega, Baltasar Gracián); y Alfonso de Ceballos-Escalera, Vizconde de Ayala, presidente de la Académie Belgo-Espagnole d’Histoire (La sombra de Argo: Ciencia y Marina españolas en el siglo XVIII. Las expediciones botánicas).

Las sesiones, moderadas por los profesores Antonio Carreira, Sergio Rodríguez Lozano y Amelia de Paz, fueron seguidas por un público numeroso, selecto y atento. En esta ocasión, los encuentros fueron amenizados e ilustrados por las visitas guiadas al monumental Jardín de Cotubín y a la preciosa Huerta de Françoise; presentaciones y catas de café (Alberto Vidal) y de té (Carlos Riaño); y conciertos musicales de trompeta natural y órgano (Basilio Gomarín y José Ignacio Palacios), y del Quinteto de Viento Arturo Dúo Vital (con la curiosidad de una gran trompa de los Alpes). Las tres densas y gratas jornadas académicas fueron clausuradas por Fernando Gomarín, junto a la escritora Philippine González-Camino, y al arquitecto Francisco González-Camino, maître des lieux (LCE).